El Pipa, primer español que subió al cajón en la historia del Tour de Francia

Bernardo Ruiz Navarrete, apodado El Pipa por su manía de chuparse el dedo, fue el primer ciclista español que hizo podio en París en la mítica carrera creada por un periodista francés del diario L´Equipe en 1903. Corría el año 1952, y el ganador fue “Il campionissimo”, Fausto Coppi. Bernardo hizo tercero, por delante de nombres tan ilustres como Gino Bartali o Jean Robic.

Nacido en la localidad alicantina de Orihuela el 8 de enero de 1925, a Bernardo le tocó crecer durante los duros años de la Guerra Civil española. Una batalla que transcurrió entre 1936 y 1939, y si algo caracterizó al fin de la contienda fue el larguísimo y difícil periodo de posguerra, dos décadas en las que el hambre, la miseria y la represión eran lo único abundante en el territorio nacional. Otro ilustre oriolano fue devorado por la citada posguerra, preso en una cárcel de Alicante y abandonado a su suerte, el poeta Miguel Hernández, nacido quince años antes que Bernardo y fallecido en 1942 con 31 años.

El Pipa, de familia humilde, pronto tuvo que trabajar en el campo repartiendo frutas y verduras. Con una bicicleta que pasaba los veinte kilos de peso transportaba los productos de la huerta oriolana, y un día el vecino Juan Iborra, dueño de un taller de bicicletas, se fijó en sus cualidades y le cedió otra bici mejor para que empezara a correr. Y así, en carreras de distintos pueblos donde con solo acudir podías participar, el ciclista de Orihuela empezó a competir. Y a ganar.

Los triunfos fueron adquiriendo relevancia, y su hermano Tomás le regaló una cabra mejor: así venció en la Vuelta a Valencia 1944 y 1945, y en la prestigiosa Volta a Cataluña del mismo año, a la que llegó gracias a una colecta de los vecinos de su pueblo, además de correr sin equipo. También se alzó con el Campeonato de España en ruta de 1946 y 1958, la Vuelta a Burgos de 1947, Vuelta a Asturias 1949 y 1954 y la Clásica de Puertos en 1950 y 1951, además de triunfos de etapa en Tour, Vuelta y Giro (primer español que lo consiguió) entre otras victorias.

Su victoria más importante fue La Vuelta a España de 1948 donde El Pipa ganó el premio de la montaña, tres etapas y la general. Un triunfo con la grandeza de los campeones, tal es así que el Tour de Francia llamó a su puerta. Tras once años sin representación española en el Tour, el régimen franquista en su idea de externacionalizar el país envió un equipo nacional al Tour en 1949, donde ninguno de los seis componentes pudieron acabar, pero fue ahí cuando El Pipa conoció la carrera más dura.

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Tras no acudir en 1950, al año siguiente se alzó con dos etapas, entre Clermont-Ferrand y Brive-la-Gaillarde; y Briançon y Aix-les-Bainsun, además de un meritorio noveno puesto. El Tour de 1952 quedó marcado en rojo en su calendario y así acudió con la idea de ganarlo. Pero se topó con excelente Fausto Coppi, que tras su decepcionante Tour de 1951 (décimo en la clasificación general tras Bernardo) por segunda vez ganaba Giro de Italia y Tour de Francia en la misma temporada.

El Tour de 1952 pasó a la historia como el primero en el que se subieron los hoy míticos Alpe D´Huez y Puy de Dôme, además de ser el Tour en el que apareció la televisión mostrando imágenes de etapa cada día en modo diferido. También fue el Tour de la fotografía más conocida en la historia del ciclismo, la que hoy en día aún crea polémica en Italia por la división entre los partidarios de Bartali y los de Coppi. Pero para España supuso mucho más. Fue la primera gran piedra de lo que llegaría después, el triunfo de Bahamontes en 1959.

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Pero volviendo a 1952, el campeón italiano Fausto Coppi no dejó opción a sus rivales. El Pipa quedó a 34 minutos y el segundo a 28, el belga Stan Ockers. Una exhibición en la cima de Alpe D´Huez por parte de Coppi dejó sentenciada la carrera. En la penúltima etapa, una contrareloj de 63 kilómetros, fue donde Bernardo Ruiz cimentó su podio.

Bernardo se retiró en 1958 cansado de la dureza del ciclismo, de estar mucho tiempo fuera de casa, apartado de su familia y de su querida Orihuela. Más tarde volvió como director deportivo, donde consiguió otro triunfo con el Faema, la Vuelta a España de 1961 ganada por su pupilo Angelino Soler. Pero lo dejó rápido, apenas cuatro años, por el mismo motivo que le había hecho bajar de la bicicleta.

Tal vez Bernardo Ruiz no tenga el reconocimiento que merece. Él no suele aparecer en listas de grandes ciclistas españoles como Bahamontes, Luis Ocaña, Pedro Delgado, Miguel Induráin, Óscar Freire o Alberto Contador, pero existen unos ciclistas que por sus gestas bien merecen grabar su nombre con letras de oro en la historia del ciclismo español, los Mariano Cañardo, Julio Jiménez, José Manuel Fuente, Samuel Sánchez, Joseba Beloki o Alejandro Valverde y Purito Rodríguez en la actualidad. Porque al ciclista se le recuerda por sus triunfos y su palmarés, pero más aún por la épica. Y épica fue la hazaña de un chico de Orihuela al que llamaban “El Pipa”.

Autor: José Francisco Personal Cases. @jfpersonalcases

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Publicado el 20 abril, 2015 en OPINIÓN y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Antonio Luis Personal Cases

    Magnífico artículo con el que se puede palpar la grandeza y la épica de este maravilloso deporte. Por cierto muy interesantes los apuntes históricos.

  2. Muy bueno. Las fotos son quizá las más míticas y memorables de aquellos años en los que el estilo de andar en bici nada tiene que vet con el de hoy en día. Que grandes.

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